Rubén Darío Buitrón

¿Esos colores los has pintado tú o alguien te los pintó?

¿Los eligiste tú o alguien o alguna circunstancia te les impuso?

Cuando atardeces gris desde que te levantas en la mañana, ¿se lo debes a alguien o a ti mismo?

Y cuando estás de rojo intenso o de amarillo sol o de jardín multicolor o de azul eléctrico, ¿quién eres?

Tú.

Solo tú debes ser el Picasso o el Miguel Ángel o el Da Vinci o el Warhold o el Dalí o la Frida Khalo de tu propia vida.

¿Por qué dejas que otras personas y otros ambientes te conviertan en una pintura abstracta o en una acuarela mal combinada o en un carboncillo que un día irá borrándose de esas mismas personas y de esos mismo ambientes?

¿Por qué dejas que alguien que no te ama tome un borrador, un trapo, un secante, una brocha blanca y te deje sin colores?

Píntate a ti mismo cada mañana.

Píntate a ti mismo cada noche.

Píntate de los colores que te den las ganas. De los colores que eres, no de los colores que otros no sienten.

Píntate como quieras que los demás te miren pero, sobre todo, píntate como quieras mirarte a ti mismo.

Píntate, déjate brillar, contagia de tonos intensos en cada momento de tu existencia.

En tu trabajo, en tu casa, en tu familia, en tu cotidianidad, en el amor, en la amistad, en el compañerismo, en la tarea más sencilla que tengas, en el acto de solidaridad más generoso y sacrificado que puedas hacer.

El color de tu vida es el color que tus pinceles determinen. No es el color que los pinceles de otros te lo impongan.

Siempre habrá gente que quiera dibujarte de colores grises, que pretenda llenarte de sombras.

Siempre habrá gente que trate de que la ropa que llevas en el alma sean de tono tristeza o de tono depresión o de tono angustia o de tono impersonal o de tono cansancio de vida.

Brilla con tus cristales y tus transparencias. Contagia de soles al mundo. Invade de arcoiris los espacios donde vas.

No es el color que los pinceles de otros te lo impongan porque esos otros solo querrán verte monótono, es decir, de un solo tono, rutinario, simple. Intrascendente.

El color de tu vida es el que tus pinceles determinen.