Rubén Darío Buitrón

A estas alturas, cuando ya se han cumplido 11 días del nuevo año, todos los ecuatorianos mayores de 12 años ya deberíamos estar iniciando el cumplimiento obligatorio de la tarea básica de no defraudar a las encuestas e investigaciones del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC): leer medio libro por año.

Si estuvieras leyendo tu medio libro anual desde el 2 de enero (una vez pasado el chuchaqui y el feriado, entendiendo que el chuchaqui del día 1 no te permitía ver las letras de modo horizontal ni mantener los ojos abiertos más de 30 segundos), bajo el supuesto no consentido, como dicen los abogados, de que sea una novela, un ensayo, un poemario o hasta uno de autoayuda de 365 páginas -de aquellos que te dan fórmulas para ser completamente feliz en este mundo hostil-, hasta hoy debiste haber leído 10 páginas, es decir, una diaria.

¿Una página de un libro cada día o cada noche es demasiado para ti?

¿Te quita tiempo para tumbarte en el sofá y mirar en tu DVD una película de acción tipo “Rápido y furioso XII” o pasarte dos horas en el Facebook espiando la vida de los otros o acostarte en la cama para envenenarte horas con telebasura hasta que te dé sueño?

Si hasta ahora no has cumplido la tarea, antes que el INEC empiece a sondear tus hábitos de lectura, puedes recuperar el tiempo perdido y leer dos páginas diarias hasta que te iguales.

Una página por día no es demasiado esfuerzo. Te lo puedo asegurar.

Hasta puedes leer dos un sábado y mantener cerrado el libro el domingo, para que no te agotes demasiado y el lunes vayas al trabajo cansado o malgenio por el enorme esfuerzo físico e intelectual que has debido hacer.

Si al final del 2017 has cumplido tu tarea romperás las previsiones del INEC, pero si no avanzas a terminar el texto y solo logras llegar a la mitad del libro, el Instituto ratificará sus ya conocidas cifras: en el Ecuador cada ciudadano lee medio libro por año.

¿Y el otro medio libro o el resto que no leíste, dónde queda?

Si la otra mitad del texto de 365 páginas lo lees en el 2018 (o sea 182.5 hojas), habrás leído un libro cada dos años y mejorará el promedio bianual.

Para el INEC, para el Estado y para todos nosotros será un orgullo la notable mejora del promedio nacional.

Y, en lo personal, también, por tu generosa contribución a que el país avance, vertiginoso, hacia una inteligencia colectiva superior.