SERIE: LO QUE LE ESPERA A
ECUADOR CON URIBE EN EL PODER (I)
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EL CURA DE LAS DOS BIBLIAS Y LA BANDA
PARAMILITAR DE LOS DOCE APÓSTOLES

Por Sergio Mejía

Durante el tiempo en que es asesinado un nuevo testigo de cargo contra Álvaro Uribe Vélez (Carlos Enrique Areiza, cuya seguridad fue exigida de manera perentoria por la Corte Suprema de Justicia), los pocos que todavía quedan están sufriendo ataques repentinos e incurables del mal de Alzheimer.

Cuando son llevados a declarar ante la justicia olvidan selectivamente lo que saben de primera mano.

Vamos al grano. Para los días 9, 10, 11 y el 12 de abril de 2018 el Juez Segundo Especializado de Antioquia, Jaime Herrera Niño, programó la continuación de la audiencia de preparación de juicio que se sigue en contra del ganadero Santiago Uribe Vélez por su presunta participación en la conformación y financiamiento de grupos paramilitares en Yarumal, Antioquia.

La principal de esas organizaciones criminales fuel “Los doce apóstoles”, cuya particularidad principal consistió en que fue liderado por un sacerdote católico (ver “El cura de las dos biblias”).

Coronel Alberto Rodríguez Camargo

El lunes 9 de abril fueron interrogados el coronel Alberto Rodríguez Camargo (exdirector de la Policía de Antioquia entre enero de 1994 y enero de 1995) y el teniente coronel Germán Morantes Hernández, quien fue encargo del Batallón Girardot, con jurisdicción en Yarumal.

El coronel Alberto Rodríguez Camargo reconoció que tuvo bajo su jurisdicción al municipio de Yarumal, lo cual coincide con el tiempo que estuvo encargado del Distrito el teniente Juan Carlos Meneses Quintero, quien le reportaba mediante boletines las novedades ocurridas en los municipios de Angostura, Campamento, Valdivia y Yarumal.

El fiscal delegado ante la Corte Suprema de Justicia, Carlos Iván Mejía Abello, le demostró al coronel Rodríguez Camargo cómo sí tuvo conocimiento de lo que sucedía en Yarumal, pero él no lo recuerda.

Se le borró de la memoria. Incluso, en varias declaraciones Meneses Quintero menciona que su superior tenía conocimiento del apoyo que la Policía Nacional le debía brindar a los grupos paramilitares Autodefensas del Norte Lechero, en la zona rural, y Los Doce Apóstoles, en la zona urbana.

Uno de los acuerdos a los que llegó Meneses con Álvaro Vásquez Arroyave, conocido como «El Financista», fue que el contacto para los operativos sería alias Rodrigo, como era conocido Jorge Alberto Osorio Rojas, el encargado de las Autodefensas del Norte Lechero, como se conocía al frente rural de Los Doce Apóstoles.

Para facilitar dicho encuentro Vásquez arrendó un cuarto contiguo a la Estación de Policía, en la calle 19 entre carreras 20 y 21.

De esa guarida tuvo conocimiento el capitán Pedro Manuel Benavides. Así se lo dijo Meneses a la periodista Olga Behar [ver libro El clan de Los Doce Apóstoles]:

[…] al comando de Policía entra uno por arriba, lo que sería un primer piso, pero debajo hay un almacencito, y ese almacencito lo había alquilado Álvaro Vásquez en la época que Benavides era el comandante. Vásquez era el financista del grupo paramilitar y él lo alquiló para que Rodrigo, que era la mano derecha de Santiago, tuviera comunicación con el comandante de la Policía, porque ese cuarto comunicaba directamente con la pieza del comandante por una puertica, por la parte de atrás. Cuando yo le recibí el mando a Benavides, ya funcionaba esa comunicación entre las dos habitaciones.

[…] Allanan el cuarto que queda en la parte baja de donde estaba ubicado el Comando de la Policía, y allí encontraron la documentación de Rodrigo, también encontraron uniformes, botas, unas hamacas, un poco de gorras, ropa negra, pero armas no…

El sitio en donde alias Rodrigo organizaba todos los operativos rurales, e incluso urbanos, quedó al descubierto con el allanamiento organizado desde Medellín por el Departamento Administrativo de Seguridad –DAS-, solicitado por el alcalde de Yarumal 1992-1994, Cecilio Hernán Alzate Casas –como quedó consignado en una entrevista que me concedió. Allí encontraron prendas militares y la cédula de Osorio Rojas.

En un folio de vida llevado por la Policía Nacional sobre el desempeño del capitán Juan Carlos Meneses Quintero, firmado por el coronel Rodríguez Camargo, con fecha del 11 de marzo de 1994, aparece la siguiente anotación: “el Comando del Departamento le concede una felicitación especial por su interés, iniciativa y empeño en el cumplimiento de las órdenes, al haber logrado ser el primer comandante de la zona en cumplir con la pintura de los vehículos de acuerdo a la orden de la DIPON”.

En declaración del testigo Alexánder de Jesús Amaya Vargas, adscrito a la Policía en Yarumal, quien actuaba como escolta del capitán Meneses Quintero, sostuvo:

[…] una vez el Teniente Meneses me llevo a una reunión que se efectuó en La Carolina, no me acuerdo de la fecha, inclusive ese grupo le dieron plata para pintar los carros de la policía estaban pintados de negro y blanco y le habían a cambiar de color verde y blanco […]

Sobre cómo obtuvo dicho dinero el capitán Meneses, Comandante de Estación en Yarumal en 1994, para pintar las patrullas, le dijo a la Fiscalía:

“[…] yo fui y Santiago Uribe Vélez me entregó este dinero para las patrullas, él me hace mención de la lista y me muestra la lista que ya el capitán Benavides me había dicho que existía, una lista de personas integrantes de grupos delincuenciales, guerrilla, atracadores, expendedores de alucinógenos, consumidores, ladrones (…) esa lista Santiago ya me la muestra y me dice vea Teniente esta es una lista; había alrededor de 20 a 25 personas en esa lista, esta es la lista de personas que son colaboradores de la guerrilla y son las personas que hay que ubicar para asesinar.

El coronel Rodríguez Camargo manifestó ante la audiencia asistente en el Palacio de Justicia que él pidió el retiro de la Policía Nacional, al no haber ascendido a General, reclamándole al entonces director general Rosso José Serrano. Lo que olvida el coronel es el reporte del periódico El Tiempo del 30 de julio de 1996 en donde se informó: “(…) el coronel Alberto Rodríguez Camargo (…) no podrá portar más el uniforme policial llevaban en promedio 25 años en la institución armada.
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La decisión fue tomada con base en el Decreto 2010, expedido el 16 de abril de 1995 por el presidente Ernesto Samper, y por el cual la Dirección de la Policía determina el retiro discrecional y la declaratoria de insubsistencia. Es una manera de hacerles frente a los oficiales, suboficiales y policías ineficientes o corruptos que, ante la falta de evidencias en su contra y amparados en el derecho a permanecer dentro de la institución por un lapso mínimo de 15 años antes de ser llamados a calificar servicios, se habían convertido en inamovibles en sus cargos”. [Leer nota de El Tiempo]

Coronel Germán Morantes Hernández

Por su parte, el coronel Morantes Hernández, quien tenía a su cargo el centro de operaciones La Marconi, en Yarumal, en donde acampaban tropas del Batallón Pedro Nel Ospina, compañía Albán, no recuerda la masacre de cinco (5) jóvenes en el municipio de Entrerríos, procedentes de Yarumal, quienes fueron asesinados por el capitán Rafael Herney González Pérez, conocido como el «capitán Represa», quien fue aliado de Los Doce Apóstoles y amigo personal del sacerdote Gonzalo Javier Palacio Palacio. El alcalde Alzate Casas recuerda ese hecho:

[…] Yo recuerdo que en mi segunda alcaldía siendo Secretario de Gobierno, Evelio Brand Vergara, me tocó denunciar un hecho en que el Ejército asesinó cinco muchachos, uno de ellos de Tarazá, y los hicieron pasar como guerrilleros. Yo lo denuncié con mucha claridad. Eso llevó a que la Fiscalía encontrara a los responsables y la misma Brigada los llevara a Consejo de Guerra, estando involucrados veintitrés militares […] Los encontraron en Entrerríos. Yo llamé al Personero de Medellín, que era amigo mío, a ver si los identificaban y precisamente eran los muchachos de Yarumal. Los enterraron con camuflados militares y armas, haciéndolos pasar por insurgentes.

La noticia de las bajas de los presuntos guerrilleros fue recogida por el periódico El Colombiano en su edición del 17 de diciembre de 1992: “fueron sepultados como NN en el municipio de Entrerríos los cinco guerrilleros del EPL abatidos en un enfrentamiento registrado […] hacia las 9:00 de la noche del martes, en la vereda El Zancudo, entre los disidentes del EPL y tropas del Batallón Pedro Nel Ospina, adscrito a la Cuarta Brigada del Ejército”.

La Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín, dentro del fallo de condena por el asesinado del abogado Jesús María Valle Jaramillo, ordenó investigar, además del exgobernador Álvaro Uribe Vélez, al coronel Germán Morantes Hernández, por las masacres de El Aro y La Granja, en Ituango, las cuales fueron cometidas por hombres de las Autodefensas Unidas de Colombia, al mando de Salvatore Mancuso.

Coronel Pedro Manuel Benavides Rivera

La vida del teniente Juan Carlos Meneses Quintero, quien estuvo en Yarumal entre el 8 de enero y mediados de marzo de 1994, se encuentra marcada por su paso en el Distrito 7 de Policía de Yarumal, en donde sucedió a Pedro Manuel Benavides Rivera, quien estuvo en el cargo desde abril de 1993 hasta el 7 de enero de 1994, siendo, presuntamente, la primera ficha en colaboración con el grupo paramilitar de Los Doce Apóstoles y su relación con el ganadero Santiago Uribe Vélez.

En declaración rendida el martes 10 de enero, en la sala 9 del piso 18 del Palacio Justicia de Medellín, el coronel Benavides negó cualquier relación con Los Doce Apóstoles, nombre que él dice le fue puesto por los medios de comunicación ante la captura del sacerdote Gonzalo Palacio. Para él no hubo ningún grupo.

Lo que olvida el coronel es la existencia de una grabación que le realizó subrepticiamente Juan Carlos Meneses Quintero, en donde quedó en evidencia que Benavides sí hizo parte de Los Doce Apóstoles, le prestó ayuda a Santiago Uribe Vélez y a sus hombres y que, posteriormente, cuando salió de Yarumal, mantuvo contacto con los hermanos Uribe Vélez, siendo Álvaro presidente, para cubrirse jurídicamente.

El audio fue restaurado por un equipo forense de la Fiscalía General de la Nación y obra en el expediente, por lo que el coronel Benavides no puede negar que es él quien interactúa con Meneses en el audio. Al ser preguntado por el fiscal Mejía Abello negó cualquier relación.

Juró por su hijo, recién muerto, y a quien usó para intentar no declarar, porque según él no se encontraba en condiciones anímicas, que no tuvo nada que ver con los asesinatos de Yarumal en 1994.

Lo que usó para tratar de defenderse de un montaje fue el presunto ofrecimiento de los hermanos Comba, del Cartel del Norte del Valle, a través de Juan Carlos Meneses, de $500 millones de pesos para que involucrara a los Uribe Vélez.

Poco creíble, máxime cuando en 1997 el coronel fue detenido e investigado, quedando en libertad por falta de pruebas. Veinte años después sigue encartado.

Hasta el momento los testigos presentados por el abogado Jaime Granados Peña, apoderado de Santiago Uribe Vélez, no han logrado desmontar las pruebas de la Fiscalía.

Mientras los excoroneles borraron de su memoria lo que sucedió en Yarumal las pruebas y los nombres de los 533 muertos de Los Doce Apóstoles claman justicia.