Por Sara Villa, narradora española.

Hace apenas cinco meses, Olga y Paco Candaya me recomendaron que abriera una página de Facebook.

No era (aún no sé si soy), muy amiga de las redes, pero confío mucho en ellos, así que lo hice.

Empecé a contar mis historias, las cosas que me venían a la mente, pensando que a mis amigos, a las amigas de mi madre y a mi madre misma, le interesarían.

Se me ocurrió escribir una entrada sobre una mañana en el camping en el que pasamos unos días de luna de miel.

Algo que me vino a la cabeza cuando vi que estábamos rodeados de jubilados del norte de Europa que nos miraban con una mezcla de melancolía y ternura mientras mojábamos las magdalenas en el zumo de naranja de Mercadona.

Y resulta que el escritor y periodista Rubén Darío Buitrón, que dirige un proyecto llamado loscronistas.org leyó la entrada, le gustó, y me propuso publicarla en su portal.

No contento con eso, me propuso escribir periódicamente en su proyecto. Por supuesto le dije que sí, así que lo iré compartiendo por aquí, porque me parece un proyecto muy chulo y por si os apetece leerlo.

Muchas gracias a ambos, a los Candayos y a Rubén Darío, porque estas cosas hacen ilusión.

Yo estoy muy contenta y un poquito asombrada de que mis pensamientos hayan llegado a Ecuador.

Quién me lo iba a decir.