Por Angélica Morales*

Nadando

un pez que llega y muerde mi camisa de invierno

la piel más terrible de mi nombre

y sé que agosto se echará a perder entre las sombras de una lluvia incesante

y sé que habrá una mujer tras el cristal llorando el peso de sus fotografías

nací triste y con los nervios largos

nací una noche de fatal luna

cuando los perros caminaban sin rumbo sobre las aguas

y el mar era una muchacha traviesa que lamía la tumba de todos mis muertos

rezando

con mis dos almas puestas en pie sobre el fuego apasionado

recordando hazañas pasadas que no cometí

mordiendo el brazo de una manzana

musitando apenas el idioma de un animal que tiene cierto parecido a mí

mudando la piel de la conciencia

entre un anuncio y otro

mientras mi cabeza descansa en el horno junto a una pizza

junto al miembro amputado de una muñeca que me amó

hay música siempre dentro de mí

una melodía de calabaza enferma

que alguien golpea en el camino

pero la ciudad no deja de crecer mientras yo me hago pequeña

y peino el cabello de una flor que duerme sobre las estanterías de una biblioteca

leer me ha salvado del infierno de vivir

de respirar porciones de veneno rápido

que después he de vomitar en las aceras

al tiempo que la gente fluye

y se alborota

al tiempo que el tambor hiere el aire de la tarde

y asoman charangas

mucosidades de color verde

telares de doncella envuelta en hilos de albahaca

es hermoso caminar hacia ninguna parte en la escritura

llamar a las puertas de una serpiente y ponerte a esperar príncipes

yo conozco el amor

el amor es un hombre apacible de ojos verdes

que abraza

una a una mis cicatrices

el amor es una casa que me acuna

el amor es un poema que brota entre mis dedos

que me llena de sangre nueva el corazón

testimonios mínimos

la vida está repleta de macetas gramaticales que se suicidan

desde un balcón

de pesos de familia que lucha por el poder de los barbitúricos

pero yo tengo mis dos ojos verdes en un hombre que me abraza limpio

que sabe que mi alma tiene heridas

que conoce el resplandor azul de mis relámpagos

mi forma de darle a la vida dentelladas

un beso a traición cuando se cree perdida.

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*Angélica Morales, novelista y poeta española, es integrante de loscronistas.org

https://angelicamorales.wordpress.com