Por Angélica Morales*

(A César Dávila Andrade)

En la tarde tú,

besando rosas de cemento y la tos ardiente de los árboles.

En la tarde tú,

muchacha de piernas débiles caminando en la otra orilla de la vida.

Tú,

hogaza de pan o temblor.

Tú,

paseo íntimo por el pubis de la luna

en la tarde de esta primavera azul que se rompe entre los dedos,

en este recuerdo de chocolate y hormigas

que me trepa por la sien y alimenta el olvido de mis ojos.

En la tarde tú,

siempre enredada a los agujeros de una sábana que se hizo humo y fatal canción.

Tú,

muchacha de danza pálida,

amor que zozobra en un vaso de llagas y miel,

siempre hacia adentro de una pena,

con las costuras de tu nombre puestas del revés en la espalda del tiempo.

En la tarde tú,

tormenta suave en la memoria,

insecto de tez bellísima que no sabe hacer otra cosa

que esperar el tren de una amargura.

Tú,

montaña insignificante,

lámpara con la luz dormida en el silencio,

cristal humano que me gime y me llora

y me alborota siempre a la sombra en punto de un dolor.

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*Angélica Morales, española, pertenece al equipo de escritores que integran el portal loscronistas.org

Es dramaturga, poeta y novelista. En este género, su primera novela es “Mujeres rotas”. 

Blog: https://angelicamorales.wordpress.com