Por Angélica Morales*

Hace una mañana líquida dentro de los ojos

y una mujer habla sobre la enfermedad de un lápiz

en su mesilla de noche

sobre las facturas que arden en el interior de un puchero

donde sus muertos aúllan y piden sal y cebollas tristes.

Hace una mañana repleta de hongos y relámpagos

y yo voy y vengo de mi sangre a las aceras,

del supermercado a una hoja que me dicta órdenes

y poemas que han alcanzado la temperatura de una rosa hostil.

Tengo hambre de mundo corrompido,

de políticos sin corazón

que mutilan niños

y tablas de planchar

y pianos que tocan música de Chopin

a las arañas dormidas de su silencio.

Hace una mañana de gloria bendita en la tapia del cementerio,

de ardillas desmemoriadas

que entierran su cerebro bajo el desorden de la tierra.

Hace un día azul tras un día negro.

Porque amo

y me derrumbo

y camino descalza sobre mis cenizas.

Porque mañana mi nombre estará tan sucio

como un grafiti en el vientre de un tren mutilado.

Porque la vida tiene un pelo precioso

y huele a bolitas de alcanfor

y puñal de degollar aspirinas.

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*Angélica Morales nació y vive en España. Novelista, directora de teatro y poeta. Es una de las estrellas del equipo de loscronistas.org

Ilustración: Wei Feng