Por Yadira Aguagallo*

20-07-14: Despertamos juntos, y tarde, porque habíamos pasado horas conversando, envueltos en un sleeping.

Hablamos desde los secretos más bien guardados hasta la lista de sueños que deseábamos cumplir antes de que llegara la muerte: cubrir una final de la Champions Ligue, una carrera de F1, un libro con fotos tuyas y textos míos. Cuando nos levantamos subimos al jeep blanco y avanzamos hacia el volcán Quilotoa.

Mientras todos preferían bajar en caballitos nosotros nos tomamos de la mano y fuimos a pie.

Sin aliento llegamos al filo de la laguna y nos acostamos uno junto al otro.

No decíamos nada, pero sentíamos las gotitas de una llovizna sobre la cara.

Nos volteamos, nos miramos. Tú preguntaste: “¿Y ahora?” Y yo respondí: “haz lo que quieras hacer”.

Entonces sentimos que la felicidad era posible, entonces prometimos decirnos la verdad y no sabotearnos el uno al otro, entonces yo te dije “mi cielo” y desde ahí te lo dije cada día, durante cuatro años, al despertar.

Te lo decía aún cuando discutiéramos, te lo decía cada noche, te lo decía en el cine, en el súper, en el auto, en los aviones, en el ferry.

Te lo dije en el último mensaje que recibiste.

Y hoy “mi cielo”, de nuevo como cada 20 de julio, solamente que hoy ya no tengo “mi estrellita”, que Paúl me decía de vuelta.

(Después de ti no hay nada. No habrá otro amor, no habrá otros planes. Siempre serás tú).

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* Yadira Aguagallo fue (y es) la compañera del fotorreportero Paúl Rivas -de diario El Comercio-, asesinado en la frontera entre Ecuador y Colombia mientras cumplía una misión periodística. Este texto se publica con su autorización expresa, lo cual loscronistas.net agradecemos mucho y lo consideramos un humilde gesto de solidaridad con su ternura y su dolor.