Por Angélica Morales*

La gente buena es pobre y tiembla

y usa guantes de cartón

y fuma pedacitos de espuma

o saliva o algún insecto

que, sin querer,

ha caído en sus labios.

La gente buena posee la belleza de un animal manso,

lo mira todo con sus dos ojos de fuego,

acoge lo oscuro y lo mece,

le da de comer la historia en fascículos de su sangre.

La gente buena no existe,

es un cuento que alguien vino a decir

a cambio de un poco de whisky,

a cambio de pellizcar el sexo de alguna niña

(o el pan, ya no se recuerda).

La gente buena no dispone de cuenta corriente,

ni de agua limpia quemando la piel.

No bebe leche,

la sueña o la dibuja

y tiene una casa que se cae,

una lluvia persistente en la memoria,

algún retrato sin color

o una cicatriz que lo abre de parte a parte.

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*Angélica Morales es poeta y dramaturga española e integra, desde su país, nuestro equipo de loscronistas.org

blog https://angelicamorales.wordpress.com/