Por Angélica Morales*

Después dirán del peso incierto de las estatuas,

pero aquí se mata el hambre de estar vivo,

la temperatura de la voz cuando el grito emerge.

Aquí,

en esta tierra de mujeres enjauladas en la costumbre de estar muertas,

en esta mesa con el mantel repleto de llagas de cigarrillo,

en este hambre manso que muge y tiembla,

en estas casas donde se desahucian ancianos

y retratos

y la espalda azul de una mariposa

que vuela con sus dos maletas de polvo.

Después dirán del rezo

y las cunetas,

de los hombres políticos haciendo el amor en el filo de una guerra.

Después andarán a escondidas contando visillos

o solteras,

contando las costillas flotantes de un cisne

que se desmaya en el aire de la madrugada

y no sabe dormir en lo oscuro.

Después dirán

de esta España con barro y cerdos bajo la lengua

que se limpia hijos y facturas,

que alimenta bicicletas estáticas en el balcón

y después dispara sobre el cadáver de su nombre.

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*Angélica Morales, novelista, dramaturga y poeta española, pertenece al equipo de loscronistas.org

https://angelicamorales.wordpress.com/